El tubo fluorescente

por Julián Segarra Esbrí

    El vidrio tiene la capacidad de evitar que las radiaciones ultravioleta lo atraviesen, comportándose como un perfecto aislante, lo que favorece su aplicación en la fabricación de tubos fluorescentes pero como el ojo humano no es sensible a esta radiación, aparentemente y en principio, no sirve para nada, no obstante, si en el interior del tubo colocamos un poco de vapor de mercurio, aunque sea tóxico, nos permite conseguir unas condiciones constantes de conductibilidad y si bien el vapor de mercurio se comporta como aislante, al hacerle simplemente cosquillas sin llegar a que se produzca el salto de un arco eléctrico, conseguiremos del vapor la emisión de ondas electromagnéticas.

Montaje eléctrico de un tubo fluorescente

    Para activar el sistema, necesitamos de unos filamentos recubiertos de bismuto por ser capaz de emitir con facilidad electrones al ser calentados y gracias a la utilización del cebador que es una simple lámina bimetálica con diferente factor de dilatación y que cuando se calienta por efecto Joule, se obliga a que se arquee, provoca la apertura del circuito eléctrico, con lo que deja de pasar corriente por los filamentos, e incidiendo sobre los vapores de mercurio, producen un efecto avalancha dentro del tubo.

    Al recubrir el tubo de cristal con una película de fósforo, cuando la radiación ultravioleta choca con los átomos de fósforo, los excita y hace que salten a capas más energéticas, devolviendo, parte de esa energía al ser capturados por los átomos vecinos para al volver a su capa de origen y como esa energía que devuelven, resulta que esta dentro del espectro de la luz visible, observamos con nuestros ojos la fluorescencia.

    Dado que la tensión en el inicio, se eleva con el cebado del tubo a fin de conseguir la avalancha, necesitamos de una reactancia que es una simple bobina, capaz de almacenar energía en forma de campo magnético y que actúe como limitadora de corriente para que absorba el exceso de voltaje.

    Pues muy bien, mi amigo Joan Beltrán ha realizado el montaje del esquema y el resultado es una discoteca porque resulta que el tubo fluorescente que le han vendido, tiene un filamento estropeado, pero tanto, por estar inservible como cuando acaba la vida útil de un tubo fluorescente, siempre debe desecharse en el contenedor de reciclaje, para evitar la contaminación medioambiental que representa tanto el tubo como su contenido.

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