Los sonidos curativos del Tao

por María Asunción Segarra Esbrí

TRES MIL AÑOS DE DESPISTE.

    Ahora, que estamos hartos de los medicamentos de síntesis con sus efectos secundarios y vivimos una época llena de nuevas ideas supervanguardistas, la tendencia es volver a la naturaleza, con sus terapias naturales, métodos sanadores y curativos que, con la emoción de ser los más IN, probamos todo lo novedoso que nos ofrece el mercado sin saber ni de donde viene. Una vez más dirigimos la mirada hacia Oriente y es que Oriente siempre nos sorprende, pero no con técnicas nuevas, sino con métodos que ellos llevan practicando desde hace más de tres mil años.

Curso de Chi-Kung en la Ermita de La Santísima Virgen de La Misericordia de Vinaròs

    Los días 21 y 22 de febrero de 2009, nuestros amigos del Tai chi de Vinaròs, organizaron un curso de Chi Kung dirigido por Tachi Leoz, basado en un programa de iniciación al sistema I Ching Dao. Método antiquísimo de las enseñanzas daoistas para curar los órganos por medio de estiramientos y respiraciones acompañados de sonidos vibratorios y visualización de colores que se dirigen a los diferentes órganos, (pulmones, corazón, hígado…). Su misión es curar las emociones negativas (miedo, angustia, ira, rabia…) cambiándolas por amor, confianza, generosidad, optimismo, justicia…

    El sistema de prácticas se divide en las siguientes partes:

    Sonrisa suavizante, es la apertura a la comunicación interior.

    Sonidos curativos, son sonidos vibratorios.

    Estiramientos, para aumentar y unificar la energía.

    Alineamiento de la estructura corporal, para clarificar y apaciguar los pensamientos.

    Orbita microcósmica, sendero circular por la espina dorsal y la parte frontal del cuerpo conectado con el sistema de meridianos y chacras.

    Son seis sonidos, que junto con estiramientos y vibraciones, curan los órganos vitales, refrescándolos y limpiándolos al mismo tiempo que estimulan el flujo de energía Chi.

Curso de Chi-Kung en el Centro Mandala de Vinaròs

    A pesar del poco tiempo de práctica, todos terminamos el taller con la energía renovada, repletos de esa sonrisa que te llena el cuerpo de amor, de agradecimiento y de paz. Esa sonrisa que te da un brillo en los ojos y te cambia la cara sin haber movido un músculo.

    Recibimos una educación sobre todo moral e intelectual y olvidamos lo emocional, nos mantenemos en la ignorancia de nuestro cuerpo, alejados de esa comprensión de su lenguaje. Conociendo el propio cuerpo podemos cuidarlo y solo cuidándolo nos sentiremos bien en él.

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